Las personas con discapacidad y su derecho a un turismo adaptado

Al igual que el derecho de las personas tras una separación a una pensión compensatoria en el divorcio, quienes poseen algún tipo de discapacidad, también tienen derecho a servicios que se adapten a sus requerimientos, y entre ellos se encuentra el turismo. La gran mayoría hemos visto al transitar por cualquier lugar o recinto, cómo éstos se encuentran desprovistos de las mínimas condiciones para el acceso de la población con una condición distinta. 

En lo que respecta al turismo, en la actualidad aún son pocas las empresas que se dedican a hacer hincapié en ello incluso se hace presente desde el momento en que se inicia la busqueda de algun destino para vacacionar lo que solo nos da una muestra de lo limitado que se encuentra el sector desaprovechando un mundo de oportunidades a través del cumplimiento de las leyes y las normas. 

Las posibilidades de las que se encuentran desprovistas las personas con capacidades reducidas se extienden desde el empleo de medios de transporte, accesos, servicios y productos, alojamiento, entre otros y ello simplemente debería cumplirse por el simple hecho de tratarse de un derecho al disfrute y recreación.  

El tiempo pasa, y todos lo vamos a necesitar

Segun las estadisticas mundiales, al menos España cuenta con una población bastante mayor con lo que se puede presumir que en pocos años será la más envejecida del mundo, por lo tanto el acceso universal se hará más necesario en todos los servicios.

Las barreras que presenta el turismo para las personas con discapacidad

Resulta un pensamiento generalizado, al traer a colación las dificultades que se le presentan a las personas con discapacidad para tener acceso a un servicio de cualquier  tipo, que lo primero que se nos venga a la mente sean las barreras arquitectónicas. Claro, eso puede ser de esta forma para un gran número de personas que no alcanzan a pensar que existen más tipos de discapacidades que las físicas, por lo que las dificultades pueden ir más allá de un simple problema como acceder a los lugares.

Pero estas no son las únicas barreras, ya que estas podrían dividirse en barreras sociales y barreras del entorno. Ahora veamos, la indiferencia por las personas, o ente caso los clientes que poseen algún tipo de discapacidad, se encuentra reflejado en encuestas realizadas por la Fundación Once, en la que señala que el gasto medio por persona que se realiza durante una estadía vacacional, se muestra más elevado cuando se trata de personas con necesidades especiales, en contraparte con el resto de la población, tomando en consideración que este grupo de personas viajan significativamente con la misma frecuencia que las personas que no poseen necesidades especiales.

Pero la gran diferencia tiene lugar es a la hora de seleccionar el destino, pues debe ser accesible y además adaptado a sus necesidades, entrando en juego las estructuras, entornos construidos, tecnología e información, involucrando de manera directa a todas las empresas de ámbito turístico debido a su carencia de concienciación sobre la accesibilidad, sus prejuicios y la discriminación hacia algunos colectivos de usuarios.